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Objetivo 4

4. Aportar a la agenda de debate de plataformas de ONG de desarrollo rural acerca de la situación y perspectivas de la pequeña producción campesina en la economía boliviana y las autonomías indígenas como alternativas de desarrollo.

 

Estrategia institucional

 

Diversos datos y estudios vienen dando cuenta de importantes transformaciones ocurridas en la sociedad rural como consecuencia de procesos de diferenciación social que se agudizaron a partir de la reforma agraria de los años cincuenta del siglo pasado y que se han profundizado en los últimos veinticinco años, como resultado de la aplicación de las políticas neoliberales en el país.

Entre estas transformaciones puede resaltarse el desarrollo de formas capitalistas de producción en la agricultura y la ganadería asentadas fundamentalmente en el oriente, así como el desencadenamiento de un proceso de transformación de la comunidad campesina tradicional como resultado de procesos de mercantilización de dichas economías y que van generando procesos de diferenciación social en su interior. Estos procesos de diferenciación, que implican la presencia de diferentes tipos de población en el campo y en las propias comunidades como emergencia de la desestructuración de la comunidad campesina tradicional, no se presentan de manera generalizada y con la misma intensidad en todas las zonas y regiones, pues los mismos son el resultado de las diferentes formas a través de las cuales el capitalismo va sentando presencia en el campo.

Las manifestaciones de estas transformaciones, por ejemplo, tienen relación con la menor importancia del aporte de la producción campesina, sobre todo andina, al conjunto de la producción agrícola del país y la relevancia que más bien viene cobrando la producción agrícola tanto de exportación como para el consumo del mercado interno de la pequeña, mediana y gran producción agrícola capitalista en el oriente del país.

Sin embargo, si bien existe una tendencia marcada hacia el estancamiento de productos agrícolas típicamente campesinos como la papa y el maíz choclo, entre otros, también inducida fuertemente por los cambios en los hábitos alimenticios de la población boliviana que consume en proporciones cada vez mayores productos manufacturados, paralelamente también se presenta una tendencia de crecimiento de cultivos de base campesina, pero orientados a la exportación como la quinua, haba, piña, banano, entre otros.

En este sentido, si bien es posible advertir una suerte de crisis de la producción campesina tradicional, también parece evidente que algunos segmentos de la población campesina se están articulando a una agricultura fuertemente sesgada hacia la exportación y subordinada, por tanto, al capital comercial e industrial.

Las políticas gubernamentales de tierras y agrarias, así como otras relacionadas con la seguridad y soberanía alimentaria, privilegian, en teoría, al que denominan pequeño productor o productor campesino de base comunitaria y al que el partido de gobierno le asigna un rol relevante en la producción agraria y en la construcción de la denominada economía plural a partir del fortalecimiento de la economía comunitaria.

Sin embargo, no existe una caracterización de dicho pequeño productor campesino, por lo que no se sabe si las políticas públicas apoyan efectivamente a campesinos con fuertes resabios precapitalistas pertenecientes a comunidades donde teóricamente persistirían características de una economía natural o autosuficiente, a campesinos pobres que además de lograr cierto nivel de producción se ven obligado a vender temporalmente su fuerza de trabajo, a campesinos medios o a campesinos ricos que producen con el concurso de fuerza de trabajo asalariada. Políticas tan relevantes como las del seguro agrícola, por ejemplo, están siendo diseñadas sin contar con información empírica actualizada que dé cuenta sobre la composición social del campo.

Por ello, una tarea impostergable en el plano del conocimiento de la realidad agraria boliviana, es la de dar cuenta acerca de los procesos de diferenciación campesina que se vienen operando en el país, a través de investigaciones que abarquen tanto grupos de cultivos campesinos tradicionales articulados generalmente al mercado interno y cultivos articulados a procesos de industrialización o exportación.

Por otro lado, tanto desde el gobierno como desde algunas corrientes intelectuales, se plantea que es posible el desarrollo de economías comunitarias con base en las diferentes formas de propiedad de la tierra y de tipos de productores existentes en las comunidades campesinas e indígenas, base material que según sus ideólogos permitiría la construcción y consolidación de la denominada economía plural.

En este sentido, los estudios sobre los procesos de diferenciación campesina señalados, además de aportar al conocimiento sobre la composición de sociedad rural actual, aportará también a debates sobre quiénes son hoy las fracciones campesinas efectivamente beneficiadas con las políticas estatales en curso y cuáles son los límites y las proyecciones de las mismas. Por otro lado, permitirán también aportar al debate nacional e internacional sobre las posibilidades de desarrollo de la economía campesina y de la denominada economía comunitaria en los marcos del capitalismo, en un contexto en el que los impactos de la crisis ecológica a nivel global (cambio climático) son ya notoriamente visibles en las comunidades campesinas.

El debate sobre las autonomías indígenas incluye problemáticas diversas que deben ser tomadas en cuenta en el marco de este objetivo. La oferta gubernamental así como de los propios sectores que defienden las autonomías, plantean que el “sistema centralista” de organización del Estado es el causante del atraso de varias regiones del país y, por tanto, de las diferencias en el desarrollo económico y social entre zonas y regiones. En este sentido, las autonomías departamentales, regionales, indígenas y departamentales son consideradas como una “nueva estrategia” o “posibilidad” de una verdadera transformación socioeconómica del país.

Sin embargo y a pesar de este tipo de planteamientos, el debate sobre las autonomías se ha sesgado hacia aspectos referidos al rediseño institucional y administrativo, sin tomar en cuenta aspectos relacionados a las condiciones materiales externas e internas que permitirán lograr –más específicamente en el caso de las autonomías indígenas– este supuesto desarrollo económico y social. En este sentido, el CEDLA considera fundamental enfatizar el debate sobre las autonomías indígenas desde tres ámbitos: i) políticas económicas y sostenibilidad de las fuentes fiscales (propias y de coparticipación); ii) las condiciones sociales y económicas existentes en los municipios indígenas; y iii) la articulación de las economías territoriales indígenas con el mercado.

Todos estos temas serán abordados con organizaciones indígenas y diverso tipo de instituciones relacionadas con el debate sobre desarrollo. De esta manera, la estrategia institucional buscará aportar al debate de plataformas institucionales sobre desarrollo rural y de organizaciones campesinas e indígenas involucradas en la problemática sobre el desarrollo campesino indígena y reforma autonómica. Estos temas contemplarán también la profundización del debate de temas más específicos como la problemática de tierra y territorio, seguridad y soberanía alimentaria y producción biocombustibles, entre otros temas.

Es importante destacar que el CEDLA promoverá una plataforma de debate sobre políticas de soberanía alimentaria, en el contexto de las políticas públicas ya implementadas por el actual gobierno, con la finalidad de contar con información y análisis que permitan generar una agenda de conocimiento gestionable a partir de la participación de diferentes actores en el debate de la soberanía alimentaria.

Se difundirán boletines periódicos sobre temas priorizados, buscando combinar la participación en espacios directos como en promover el debate de los mismos en la agenda pública.

Fecha

Miércoles, 22 de Febrero de 2012

CEDLA

El Centro de Estudios para el Desarrollo Laboral y Agrario (CEDLA), fundado el 21 de enero de 1985, es una asociación civil privada sin fines de lucro, con sede en la ciudad de La Paz, República de Bolivia. Avenida Jaimes Freire #2940 Esquina Muñoz Cornejo. Tel 591-2-2412429 / Fax 591-2-2414625 Casilla Postal 8630

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