¿QUÉ HACER PARA QUE EL DESARROLLISMO NO DESTRUYA LA AMAZONÍA BOLIVIANA?

Cinco ideas para que los megaproyectos que impulsan los grandes consorcios, desde el lado brasileño, no impacten en el medio ambiente ni en la economía

¿QUÉ HACER PARA QUE EL DESARROLLISMO NO DESTRUYA LA AMAZONÍA BOLIVIANA?

La investigación “Análisis ambiental de la política energética boliviana” sostiene que el país puede y debe evitar los elevados y dañinos impactos ambientales en la Amazonía como consecuencia de la proyectada implementación de los megaproyectos energéticos.

Grandes consorcios asentados en el vecino país, con directo apoyo del Estado brasileño, están impulsando la construcción de gigantescas represas hidroeléctricas en el territorio amazónico, además de una amplia red de carreteras interoceánicas, que impactarán severamente en el conjunto de la región amazónica.

Ante estos riesgos, el estudio considera que es necesario trazar un plan nacional para que el desarrollismo no destruya la Amazonía. Por ello, considera que “es necesario que la nueva normativa del sector energético se adecúe a la nueva Constitución Política del Estado e internalice adecuadamente el tema ambiental y la filosofía del vivir bien, en base a la construcción de un plan integral del sector energético de manera participativa”.

Según este análisis, este plan debería consignar los siguientes lineamientos:

1. Desarrollo de estudios del potencial eólico, solar y otras fuentes, para el consumo energético renovable limpio, no convencional, en la Amazonía boliviana.

2. El Estado boliviano debe exigir el respeto de los convenios internacionales con Brasil sobre el libre tránsito en la cuenca amazónica. Asimismo exigir a Brasil la reducción de los impactos ambientales, al medio físico, biótico y humano, ocasionados por la construcción de los proyectos hidroeléctricos de Jirau y San Antonio, a fin de evitar la inundación del territorio boliviano, así como la pérdida del potencial piscícola de los ríos bolivianos afluentes al río Madera para garantizar la sostenibilidad de nuestra riqueza íctea.
3. Proponer de manera creativa una nueva iniciativa en el parque Madidi, que articule la filosofía del “vivir bien” enarbolada por el gobierno boliviano, con la iniciativa del Yasuní desarrollada en el Ecuador y otras estrategias con la finalidad de evitar la explotación hidrocarburífera en esa área protegida y conservarla como una reserva que mantenga la armonía de la vida.

4. En la línea de la postura anticapitalista y respetuosa de los derechos de la Madre Tierra del gobierno boliviano se recomienda paralizar el proyecto de Cachuela Esperanza, debido a los graves impactos socio-ambientales que se prevén y sustituirlo por un sistema de energías alternativas que garanticen la demanda de energía eléctrica de esa región.

5. La flora de la Amazonía boliviana ha sido poco intervenida en comparación con la del vecino Brasil, como lo demuestran imágenes satelitales; en consecuencia, nuestro país no está depredando este recurso en la magnitud que lo hace el Brasil, esta virtud puede apoyar en la consecución de financiamiento para la implementación de proyectos energéticos alternativos, que cubran adecuadamente la demanda de energía de la Amazonía boliviana.