Se agudizará el problema de empleo el 2009

SILVIA ESCÓBAR, investigadora del CEDLA, advierte que, por la crisis, el retorno de bolivianos del exterior “presionará” el mercado laboral, que se contraerá.

La Razón

“Se agudizará el problema de empleo el 2009”
Diálogos sobre la crisis (5)
SILVIA ESCÓBAR, investigadora del CEDLA, advierte que, por la crisis, el retorno de bolivianos del exterior “presionará” el mercado laboral, que se contraerá.

Bolivia tiene un problema serio de desempleo en este momento y, de acuerdo con las proyecciones, el próximo año se agudizará aún más. Ésa es una de las conclusiones que surgen de esta entrevista a Silvia Escóbar, investigadora del Centro de Estudios para el Desarrollo Laboral y Agrario (CEDLA).

¿Cómo estamos en cuanto a desempleados en Bolivia?
Según nuestras estimaciones, el desempleo en La Paz, Cochabamba, Santa Cruz y Potosí, al 2008, llegaba al 10,5%. Una tasa de dos dígitos que no se ha superado en esta década y que ocurre en un contexto en el que ha habido una fuerte disminución de la fuerza de trabajo a raíz de las intensas migraciones internacionales. El tener una tasa de desempleo tan alta está haciéndonos referencia a que hay un problema serio de empleo.

¿Cuáles son los sectores más afectados con este problema?
En los últimos años los sectores más afectados han sido el comercio; los servicios de restaurantes y hoteles, ligados a una caída en el rubro del turismo; y la agricultura, a raíz del fenómeno de El Niño. Otros que han tenido baja dinámica son: el sector manufacturero y la construcción, y ya comenzó a notarse una caída del empleo en la minería.

¿A qué se debe esta realidad?
Tiene que ver con varios fenómenos. Las exportaciones manufactureras hacia EEUU (por la inminente pérdida del ATPDEA) han generado incertidumbre y retiros de trabajadores; en el caso de la construcción, el alza de precios de los materiales influyó en la reducción de las obras; y, finalmente, en la minería, también se ha dado un menor ritmo de crecimiento en el 2008, por los problemas de mercado.

¿Cómo califica el nivel de productividad en el país?
Es un problema crítico. La productividad en el país es muy baja y también los crecimientos en ese sentido. Se han ido compensando de alguna manera con el uso de más fuerza de trabajo, pero en la medida que van generándose condiciones más adversas de mercado, a esa baja productividad le está correspondiendo menor empleo.

¿De qué manera está incidiendo la crisis financiera mundial a los empleos en general?
De diferentes maneras. Hay una caída de la demanda de nuestros productos exportables. Con EEUU, la relación comercial es muy fuerte por las manufacturas, y la caída del consumo tiene impacto en la demanda, por lo tanto, en la posibilidad de renovar contratos y de enviar regularmente la producción a ese mercado. Lo mismo pasa con los minerales. En contrapartida, hemos tenido una tendencia de mayor dinámica de exportaciones hacia otros mercados, como el caso de la soya al Mercosur y a otros países de la región. En cuanto a Europa, no son significativas pero la crisis que se vive allá en términos de empleo ha afectado a la demanda.

¿A cuántos empleos podría afectar esta crisis?
Es difícil estimarlo, pero, como ejemplo, en Potosí, donde la dinámica de generación de empleo fue muy importante en los últimos cuatro años y estuvo acompañada de un aumento de los ingresos, sí va a tener un impacto significativo para toda su economía. La estrategia siempre es comenzar reduciendo los salarios y, en una segunda etapa, reducir el empleo. Estos ajustes en la minería tienen impactos indirectos en casi todas las actividades económicas; es un efecto en cadena, de tal forma que el conjunto de la ciudad se verá afectado.

¿Y en el resto del país?
Los efectos pueden venir por el lado de un deterioro del consumo de los hogares. Ha habido una tasa importante del crecimiento del consumo de los hogares, de alrededor de 4% anual desde el 2004, pero ese consumo mayor no ha tenido tanto que ver con una mejora en los salarios, que siguen bajos en la economía, sino sobre todo con las remesas que llegan desde el exterior.

Pero, se avecinaría un retorno masivo de emigrantes...
Podemos tener problemas de retorno de población trabajadora, que va a venir a presionar nuevamente al mercado de trabajo; y lo hará justo en un momento de crisis, donde las oportunidades de empleo se retraen; eso puede incidir en más desempleo o precarización del trabajo. La competencia hace que se contraten trabajadores eventuales, con salarios bajos y sin cobertura de seguridad social.

Cada vez que hubo crisis fuertes se produjeron migraciones. ¿Se repetirá esta historia?
Va a haber una tendencia a la migración del campo a las ciudades; va a haber flujos interurbanos y también entre zonas rurales. A partir de estos desplazamientos, esa presión al mercado de trabajo se va a convertir en más desempleo o en formas precarias de inserción en la actividad económica.

¿Estos fenómenos pueden acrecentar la informalidad, la delincuencia y la pobreza?
De hecho, ya estamos viendo aumentos en la pobreza. Tenemos una estructura ocupacional que se ha consolidado con un fuerte peso en la informalidad. El sector empresarial moderno está con menor capacidad de recibir a nuevos ocupados; el sector estatal ha hecho su parte, pero ese crecimiento no se va a poder sostener en el tiempo. El grueso de la fuerza de trabajo que busca una ocupación va a tender a insertarse en el sector informal urbano.

¿Cuál es la tendencia en materia de empleo para el país?
Si esta tendencia continúa, se va a seguir afectando la capacidad de consumo de los hogares. Esto tiene implicaciones en una menor tasa de crecimiento y arrastra una menor tasa de generación de empleo.

El 2009 será más complicado...
El 2009 ya no vamos a tener tasas de crecimiento tan expectables como las que hemos tenido entre el 2004 y el 2007; entonces, se va a afectar la posibilidad de generar más empleo. Rubros como la construcción, la manufactura, la propia agricultura serán menos generadores de empleo y crearán condiciones para una agudización de los problemas de empleo a partir del próximo año.

¿Cómo debería actuar el Estado ante estos problemas?
El desafío pendiente es ir resolviendo los graves problemas de desigualdad en la distribución del ingreso. Y esto significa crear condiciones para generar empleos, mejorar los ingresos y la protección social de los trabajadores. Este desafío está mediado por la necesidad de aplicar políticas de desarrollo productivo e industrial con una visión de largo plazo. Solamente a partir de dinamizar el aparato productivo con generación de empleo de calidad se puede comenzar a revertir esta fragilidad en la que se encuentra el país.

“ El desafío pendiente es ir resolviendo los graves problemas de desigualdad en la distribución del ingreso ”

Perfil

Profesional • Silvia Escóbar de Pabón es socióloga, especialista en temas laborales.

Trayectoria • Ex directora del Centro de Estudios para el Desarrollo Laboral y Agrario (CEDLA). Ha hecho investigaciones en el campo del empleo y los mercados de trabajo, urbanos y rurales, entre otros estudios.

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