Sector privado en jaque
El Diario, 22 de Junio de 2012
ECONOMÍA Y FINANZAS
Los “cooperativistas” mineros (empresas privadas disfrazadas, según dice el presidente Evo Morales), tomaron el control efectivo de la política minera, mientras el gobierno daba esta semana un duro golpe a la industria textil.
La mina Colquiri fue “nacionalizada”, aunque la mejor veta fue entregada a los “cooperativistas” por los ministros que fueron a resolver la toma violenta de la mina pero terminaron entregándola a los asaltantes.
La empresa de gas más grande del mundo, la estatal rusa Gasprom se ha aliado con la francesa Total y la estatal noruega Statoil para explotar yacimientos en la región Ártica de Shtokman para llevar gas natural licuado (GNL) en buques hacia los mercados de Estados Unidos, Europa y Asia. Rusia está empezando un programa de desarrollo de la región este del país en base a la dotación de gas natural barato para incentivar inversiones industriales.
Las minas Porco, Bolívar y la propia Huanuni están ahora en la mira de los envalentonados “cooperativistas” que han demostrado por qué el gobierno no termina de aprobar la nueva ley minera: la ley la escriben los asaltantes de minas.
Aplicar la ley, aunque sea la anterior, hubiera significado expulsar a los asaltantes, pero el presidente Morales está ya en campaña electoral para 2014 y el gobierno no puede renunciar a los votos de los 100.000 cooperativistas.
En Colquiri había una extraña convivencia entre empresa privada y “cooperativistas”, que a veces actúan aliados con los ladrones de mineral (jucus), pero la llegada prematura de la campaña electoral alentó a la toma violenta.
Hay otro yacimiento que está en la mira de estos “cooperativistas”: el cerro Posokoni de Huanuni, que ya provocó batallas entre los mineros sindicalizados y los asaltantes, dando lugar a la primera rendición de los intereses del Estado.
Los diagnósticos sobre el pésimo clima para la inversión extranjera en Bolivia estaban acertados: bandas de asaltantes de minas recorren ahora el altiplano expulsando a las empresas, mientras furiosos cocaleros avanzan sobre las tierras bajas expulsando a los indígenas.
El vicepresidente Álvaro García Linera ha definido esta situación diciendo que debe ser el Estado quien controle la economía, pero no mencionó a los “cooperativistas”, que ahora son los socios más favorecidos de ese Estado.
En medio de todo esto, el gobierno decidió tomar control de Ametex, la empresa que más daños recibió de la decisión del presidente Morales de no aceptar los compromisos propuestos por Estados Unidos para reducir cocales y combatir al narcotráfico.

