PáginaSiete/ Incertidumbres del 2019: Huecos en la economía y dura pelea por la transición

El crecimiento de la deuda, el déficit fiscal, el déficit comercial, la caída en las reservas, la subida del desempleo, además del tema electoral, son algunos de los asuntos que demandarán respuestas durante la próxima gestión.

Carla Hannover  Periodista

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Incertidumbres del 2019: Huecos en la economía y dura pelea por la transición

El año 2019 llega con varias incertidumbres tanto en temas económicos como en el aspecto político. En el caso del primero, hay preocupación por el crecimiento de la  deuda externa, el déficit fiscal y comercial, el desempleo y las bajas en las reservas. Mientras que en el caso del segundo, hay varias interrogantes que  tienen que ver con las elecciones generales y la  transición hacia un nuevo gobierno.

Pese a que desde el Gobierno se asegura que se tiene un modelo económico estable y un endeudamiento que a la fecha puede ser pagado, analistas observan que existen huecos que tarde o temprano cobrarán factura.  


Sube la deuda y caen las reservas

Para el economista Juan Antonio Morales, el incremento de la deuda durante cinco años consecutivos es un tema pendiente que requerirá respuestas durante este 2019 y en 2020. “No se nos dice cómo se va a compensar ese déficit. Tendría que compensarse con superávit. Para ello, tendrían que decirnos a partir de qué momento se esperaría que se compensen esos déficit con superávit. Subestimar la importancia de los déficits me parece imprudente. Es algo que puede crearnos problemas más adelante”, explica.

Según Morales, la deuda externa, contrariamente a lo que pasaba en el pasado, es una deuda cara, pues se la contrae en los mercados internacionales, y ya no es deuda concesional. Esto  agrava la situación, pues puede desembocar en una crisis macroeconómica. “Podrían presentarse presiones sobre el tipo de cambio, sobre la inflación o que el crecimiento del Producto Interno Bruto disminuya de manera sustancial. Creo que es peligroso apuntar a altos crecimientos del PIB teniéndolos con altos créditos fiscales”, señala.

    Sumado a ello, es importante considerar que el déficit fiscal de 2019 alcanzará a 21.502,7 millones de bolivianos, de los cuales el 72,2% serán financiados con deuda externa y el 28% con deuda interna, según el proyecto de Presupuesto General del Estado (PGE – 2019), que anoche fue sancionado por la Cámara de Senadores. Para  Morales, este es un déficit elevado que se arrastra por cinco años consecutivos y cuya  acumulación es peligrosa para la estabilidad macroeconómica.

  En el caso de las reservas, Morales explica que por ahora están en un nivel adecuado. Sin embargo, se han estado perdiendo reservas rápidamente. “Sumado a ello, el contexto internacional se está complicando, pues el precio del petróleo ha estado cayendo fuertemente”, señala. 

El precio del gas natural, la principal fuente de ingresos del país, está ligado al precio del petróleo, “del cual el barril está en 42 dólares, es un precio  más bajo que lo que el Gobierno había supuesto que se iba a tener”, explica Morales. “Si se va a seguir manteniendo los déficit altos, la baja en el precio del petróleo  va a repercutir inmediatamente en una caída de las reservas”, detalla  el experto.

 Si caen las reservas, el país  tendría dificultades para financiar sus importaciones, lo cual puede desencadenar el nerviosismo del ciudadano y esa situación podría apurar más hacia la caída de reservas. 

“En ese sentido, al Gobierno le quedaría dos soluciones a cuál peor. La primera: una devaluación catastrófica y la segunda: imponer controles de cambio al movimiento de capitales y esto daría lugar a la creación de mercados paralelos o mercados negros” que atenúan las crisis, señala el especialista.

Déficit comercial 

Una de las variables más importantes de cada país es el comercio exterior por su vinculación con el mundo a través de las exportaciones y de las importaciones. En el caso del primero, se  exportan los productos excedentes, es decir, aquellos que la economía no puede absorber como los minerales, el gas natural o la  soya. 

“La exportación nos permite generar divisas para el país, las cuales van a engrosar las reservas internacionales. Un déficit en el sector externo implica un menor crecimiento para la economía que es lo que ha estado pasando desde 2015 hasta este año”, explica el gerente del Instituto Boliviano de Comercio Exterior (IBCE), Gary Rodríguez. 

“Nosotros como país podríamos crecer más si retornáramos a las ventas del superávit, lamentablemente este año se consagra como el cuarto año de déficit consecutivo, producto de que las exportaciones son menores a las importaciones”, indica.

Este déficit en las exportaciones  representa una preocupación para el sector, no sólo  porque el  país crece menos, sino porque también le resta divisas a las reservas internacionales. “Las reservas del Banco Central de Bolivia no sólo son las financiadoras de las compras que hacemos a través de las importaciones, sino también para pagar nuestra deuda en el exterior, para amortizar capital, para pagar intereses de la deuda y las compensaciones que hacemos por las empresas que se han nacionalizado estos 12 años”, señala Rodríguez. 

De ahí que su sector propone  dos tipos de medidas. La primera,  desde   el sector  de las exportaciones, quisiéramos una política de promoción selectiva, de exportaciones que vayan combinadas con una política de sustitución competitiva de importaciones. “Cómo puede ser que el país importe más de 200 millones de dólares en calzados, importe más que lo que exporta en confecciones textiles, en maderas”. 

Para Rodríguez esta situación se debe a que  el tipo de cambio se ha mantenido  fijo desde  2011. Sucede que una cantidad de países en el mundo ha depreciado su moneda y eso les ha inducido competitividad, “mientras que en Bolivia nos volvemos más caros para producir y exportar”. 

“Esta combinación de políticas de promover selectivamente las exportaciones y de sustituir competitivamente las importaciones necesariamente tiene que atacar la productividad y la competitividad y eso no se puede hacer sin tecnología, sin mayor escala de producción, sin medidas de fomento al productor boliviano”, explica.

Para el gerente del IBCE,  el futuro de Bolivia tiene que ver con el sector agroalimentario, dado que consideran que no habrá una  recuperación en minería ni en el  sector hidrocarburos. 

“Por donde podemos tener una rapidísima reacción es en el sector de granos y de carne, ese es el sector  agroexportador, el sector por el cual nos hemos jugado con el Gobierno y le hemos propuesto  de triplicar la producción de estos alimentos hasta el año 2025. Eso significará una inversión de 33 millones de dólares por parte del sector privado para multiplicar por seis la exportación de los alimentos, mejor si con valor agregado, como la carne, para no depender de la exportación de recursos extractivos y no renovables”, señala. 

En ese sentido, la segunda cosa que se le  ha pedido al Gobierno –detalla Rodríguez–  el uso pleno de la biotecnología para la soya, caña de azúcar, maíz y también par el algodón para revertir importaciones de alimentos y para generar mucha mayor exportación, y con eso tener una balanza comercial sostenible y generar un millón de nuevos empleos y provocar que la gente vaya a vivir en el campo”.

Desempleo en subida

La tasa de desempleo ha ido incrementándose, explica Bruno Rojas, investigador del CEDLA. La última encuesta continua de empleo del INE (2017) arroja que un 5% de la población ocupada se encuentra desempleada, “esto es  equivalente a 180 mil desempleados de  un total de 3.592.000 de población económicamente activa”, señala. 

A estas cifras –explica–  se añade que  el 9% de la población joven activa, entre los 15 y 24 años, es  la más afectada por el comportamiento del desempleo en el país. “Estamos hablando de un 9%, que equivale  a 57.000 jóvenes desocupados,  según datos de la encuesta continua de empleo”, explica  Rojas.

Al mismo tiempo –señala el experto– la tasa de desempleo femenino también  subió. 

“Esto ratifica una tendencia hacia la afectación de  poblaciones de jóvenes y de mujeres  con mejor nivel educativo con formación universitaria pero también  de la población más pobre que también ha sido afectada con desempleo en el país”.

En 2018 se han visto  despidos en algunos sectores como la construcción o en  hidrocarburos, más específicamente en las  empresas subcontratadas por grandes empresas de hidrocarburos. También se han visto   recortes de personal bajo el pretexto del doble aguinaldo y del incremento salarial. “El año  2018 se ha caracterizado por ese ajuste de trabajadores en instituciones públicas y en empresas privadas”, señaló Rojas. Esto también se debe a  la flexibilización laboral que aún rige en el país y que posibilita que los empresarios puedan prescindir en cualquier momento de los trabajadores. 

“Se contrata  bajo la figura temporal, eventual o por hora. También está  la flexibilización de los salarios, de los sueldos en general un proceso que hasta ahora continúa y que hace que las fuentes de trabajo sean siempre un factor de ajuste para los costos de operación de las empresas”, explica. 

Por ello, Rojas  estima que es probable que este  2019  también  muestre un   incremento en la tasa de desempleo. “El año 2019 recoge esta tendencia de incremento paulatino de desempleo en el país afectado fundamentalmente –como ya señalamos– a los más jóvenes, a la población con mayor nivel educativo, a las mujeres y a los más pobres”.

Una transición incierta

En el terreno político, el año 2019 también  llega con varias incertidumbres respecto a las elecciones presidenciales. Aunque desde el Gobierno se asegura que el país vive en  democracia, hay aspectos cuestionados por los analistas.   Uno de ellos tiene que ver con las elecciones primarias, que para el analista Jorge Dulón son una movida  política  que beneficiará únicamente al binomio Evo Morales-Álvaro García Linera, del Movimiento al Socialismo (MAS).

   “El objetivo de las primaria es político… toda vez que sirve  para legitimar esa candidatura y para mostrar ante la opinión pública el músculo político que tiene el MAS”, explica el analista. 

Se estima que el  Movimiento Al Socialismo tiene registrados alrededor de 900 mil militantes, una cifra importante en relación a las que manejan los otros partidos u organizaciones ciudadanas. “Una vez que se realicen las primarias van a sacar el número de militantes que participen de las mismas  y van a  compararse con el número de militantes de las otras organizaciones políticas. De esa manera van a querer mostrar y dividir a la opinión pública haciendo parecer que es un partido con alta militancia”, explica Dulón. “Como la gente todavía no tiene muy claro el concepto de las primarias,  la gente va a creer que el MAS es un partido mayoritario y eso va a hacer que la gente vote por ellos”. 

Lo que se tiene que saber –advierte el analista– es que los militantes de los partidos políticos representan sólo el 20% del padrón total, es decir que  el 80% restante no va a ir a votar a las primarias. 

Superado el tema de las primarias Dulón vislumbra otro escenario de incertidumbre de cara a  las elecciones.  “Se analiza que el MAS, al ver que su principal candidato de la oposición, el cual  es Carlos Mesa, quien está con una tendencia a subir y que puede llegar hasta fin de año al 40%, y que por contraparte Evo y Álvaro están de bajada, el MAS podría estar preparando una estrategia para poder sacar de la carrera  presidencial a Mesa, se cree que hay algunos casos vinculados con Lava Jato que estarían en la carpeta del MAS para sacarla en la medida de  la necesidades mediante el órgano judicial y de esa manera descabezar al principal oponente”, indica.

  Otra opción podría llegar con el llamado a una Asamblea  Constituyente, “si desde el MAS  ven que están perdidos en términos de posibilidades en  las elecciones nacionales de octubre”, señala Dulón. La idea sería reformar la Constitución Política del Estado  y de esa manera hacer tiempo y así no tener elecciones en 2019. 

La tercera opción –explica el analista–  tiene que ver con   el fraude electoral que podría darse por varios antecedentes como el desorden de la base de datos del padrón electoral o  la relación que tienen la mayor parte de los vocales del Tribunal Supremo Electoral con el MAS. Hay un tercer antecedente que podría viabilizar un  fraude del 3 o 4%, y que le permitiría al Presidente ganar las elecciones, éste tiene que ver con el voto en el exterior. “Se están desarrollando todos los mecanismos para que el voto en el exterior en este caso sea a favor del MAS”, advirtió. 

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